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Suelo pélvico masculino: la base que casi nadie nos enseñó

Cuando hablamos de suelo pélvico, casi todo el mundo piensa en mujeres. Sin embargo, los hombres tienen un suelo pélvico que cumple funciones muy parecidas: sostener vísceras, contribuir al control urinario, intervenir en la erección y en la eyaculación. Y, como cualquier otra musculatura, puede entrenarse, debilitarse o tensarse en exceso.

Aquí explicamos en qué consiste, cómo se entrenan los famosos ejercicios de Kegel sin caer en los errores más típicos (apretar el glúteo, contener la respiración, hacerlos siempre al máximo), cuándo conviene un fisioterapeuta especializado y por qué más no siempre es mejor.

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Sí, los hombres también tienen suelo pélvico: un conjunto de músculos en forma de hamaca que sostiene la vejiga y el intestino, contribuye al control urinario e interviene en la erección y la eyaculación. Como cualquier otra musculatura, puede debilitarse, pero también tensarse en exceso, y ahí está uno de los matices más importantes de todo el bloque: el problema no siempre es la falta de fuerza, a veces es lo contrario.

Si quieres empezar a entrenarlo, el punto de partida es la guía básica de ejercicios de Kegel para hombres, donde se explica cómo localizar la musculatura correcta y dosificar la intensidad, con la fase de relajación tan presente como la de contracción. Antes de lanzarte conviene conocer también los errores más comunes al hacer Kegel, porque mal ejecutados pueden empeorar lo que pretendían resolver.

Y para situarte antes de decidir qué hacer, ayuda repasar las posibles señales de un suelo pélvico debilitado y, sobre todo, por qué no conviene confundir debilidad con tensión crónica (hipertonía). La regla que recorre toda la categoría es sencilla: en suelo pélvico masculino, más no es mejor. Si hay síntomas, dolor o una cirugía de por medio, lo más sensato es empezar con un fisioterapeuta especializado.

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